miércoles, 5 de marzo de 2014

Comunicado de solidaridad y hermandad con el pueblo bolivariano de Venezuela

Las organizaciones y personas abajo firmantes con profunda preocupación por la escalada de violencia desatada desde la contrarrevolución venezolana, instigada y financiada por los Estados Unidos y consternados por las victimas que como resultado del odio y la demencia de los  agresores, han enlutado muchos hogares de la tierra de Bolívar y Chávez.

Consideramos:

Que  la derecha fascista mantiene su agenda de violencia, desestabilización y desconocimiento del orden constitucional  establecido en evidente promoción de un golpe de estado continuado. 

Que el golpe de estado  ha tenido las características de una guerra económica, de acaparamiento,  desabastecimiento y especulación, mercado negro y cambio paralelo del dólar  desde las cámaras empresariales  y la oligarquía usurera y traficante que genera angustia, sufrimiento  y desconcierto entre amplias capas de la sociedad.

Que el golpe de estado se gesta y es auspiciado por los círculos imperialistas que financian, preparan,  arman e incitan a los actos de violencia, las guarimbas, los asedios a sedes de las instituciones  públicas, la destrucción de bienes comunales y mobiliario público, medios estatales y privados  de transporte, el asesinato de ciudadanos inocentes y amenazas de asesinato a personalidades de gobierno y sus familias. 

Que las insistentes declaraciones de Obama, John Kerry, John McCain y otras figuras de la política de Washington es un acto de injerencia intolerable en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela, sobre todo al propalar el cínico discurso en los que exigen al Gobierno Bolivariano,  “respeto a la democracia, libertad de expresión  y a los derechos humanos”.

Que la Casa Blanca y el Departamento de Estado intentan crear un ambiente de ingobernabilidad y  chantajear, presionar y derrocar  el Gobierno legítimo de Nicolás Maduro  mediante la utilización de cuadrillas de pandilleros y grupos estudiantiles pagados y asesorados por especialistas en sedición y terrorismo, que complementan con bandas de mercenarios, paramilitares y otros soldados de fortuna, ingresan por la frontera con Colombia y ejecutan actos de sabotaje, crímenes y ataques a objetivos económicos, civiles, energéticos y militares.

Que se ha desplegado una campaña mediática basada en  mentiras, tergiversación de los hechos, y montajes fotográficos que con el propósito de manipular a amplias masas, pretenden crear  un escenario virtual de crisis, una versión falsa de los sucesos, ocultar la realidad del proceso social y la naturaleza de los acontecimientos con el fin de justificar la guerra contra la Revolución Bolivariana.

Que la Constitución Bolivariana, sustento legal del proceso revolucionario, garantiza todas las condiciones políticas, libertades y derechos para la expresión de ideas, manifestación del descontento, oposición  o críticas a la gestión de gobierno, lo que le permite a cualquier sector social exigir sus demandas mediante mítines, marchas o protestas.

Que los líderes de la oposición violenta, lejos de usar los canales debidamente instituidos a los cuales tienen pleno acceso para realizar una protesta pacífica, civilizada y acceder a las propuestas de diálogo ofrecidas por todos los poderes del estado bolivariano, hacen discursos demagógicos e incitan al caos, la destrucción, el uso de las armas y  hunden al pueblo venezolano en una noche de terror.

Que el movimiento estudiantil involucrado en los actos de desestabilización,  ha sido  presentado como baluarte de la democracia, resaltando su composición horizontal inclusiva, no obstante, este movimiento, se encuentra coordinado e influido por sectores de derecha que han sido capacitados y apoyados por organizaciones de otros países que han vivido experiencias similares a las que hoy vive Venezuela. Una de esas organizaciones es Otpor, en Serbia, la cual se ha dedicado a contribuir en la propagación de procesos desestabilizadores que generan las “revoluciones de colores”. Sépase que las organizaciones estudiantiles latinoamericanas con causas justas siempre han portado consignas claras, y líderes o voceros visibles, caso contrario al del movimiento estudiantil en Venezuela.

Que los organismos de seguridad,  las Fuerzas Armadas Bolivarianas, las Milicias Bolivarianas, la Policía Nacional Bolivariana y la ciudadanía organizada han detectado complots para asesinar a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y al mismo jefe del terrorismo contrarrevolucionario Leopoldo López, con el fin de desatar la cacería de brujas, la guerra civil y la invasión militar de los EE.UU.  Igualmente se han incautado centenares de artefactos explosivos, armas blancas y de fuego, toneladas de escombros de metal, cemento y madera, gomas de automóvil, miles de litros de gasolina y aceite, otros productos inflamables y dinamita para atentar contra la tranquilidad pública.

Que  grupos de oposición oligárquica y golpistas del 2002 encausados y prófugos de la justicia revolucionaria  que actúan en el exterior,  mantienen una actividad agresiva comprometiendo a partidos políticos de la ultraderecha y articulando la reacción alrededor de sus planes sediciosos. 

Tomando en consideración lo anterior, declaramos: 

Nuestro rechazo a los actos de desestabilización que actualmente se están perpetuando en Venezuela, los cuales responden a un guión político preparado y orquestado desde el exterior, cuya autoría corresponde específicamente al gobierno estadounidense, en complicidad con las oligarquías de la derecha latinoamericana.

Condenamos las simultáneas y constantes muestras de violencia manifestadas por grupos golpistas, al lado de las tergiversaciones burdas de la realidad presentada en los medios de comunicación que son elementos correspondientes a una nueva forma de golpe de estado que tiene su origen en los planteamientos del politólogo estadounidense, Gene Sharp. Esta nueva modalidad de derrocamiento de gobiernos democráticamente electos, busca la gradualización exponencial de inestabilidad y fractura institucional en Venezuela, respondiendo a las necesidades de modificación geopolítica  que pretende el imperialismo en el continente americano.

Nuestro repudio al intervencionismo cínico e inmoral del imperialismo estadounidense en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela y exigimos el respeto a su integridad territorial y a su derecho a la autodeterminación.  

Manifestamos nuestro acuerdo en la valiente decisión del Gobierno Bolivariano de Nicolás Maduro de expulsar a los diplomáticos estadounidenses que repartiendo dinero e incitando a la desestabilización, estaban dando luz verde a la violencia y el terrorismo. 

Celebramos la respuesta del bravío pueblo bolivariano que ha salido a las calles a manifestar su determinación de defensa del proceso revolucionario, frente a la agresión imperialista.

Que estaremos en todo momento al lado de la clase trabajadora, el campesinado, los estudiantes y el pueblo sencillo, esos hombres y mujeres que fueron en un pasado excluidos y vilipendiados  por los poderosos y que hoy están conquistando sus derechos hombro a hombro unidos por el proyecto social que planteara en vida Hugo Rafael Chávez Frías.

Deploramos los planes de guerra del imperialismo contra la Revolución Bolivariana, los continuados intentos de golpe de estado para derrocar al gobierno constitucional Bolivariano y llamamos a todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias a denunciar y a unir esfuerzos frente a la  confabulación de las sectas fascistas  de la reacción internacional, que amenazan la estabilidad democrática y la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, la cual a partir del año 1999 ha logrado robustecer de forma indiscutible y demostrada con estadística de la ONU y la CEPAL, los indicadores de desarrollo humano y social. (Revisar: http://interwp.cepal.org/cepalstat/WEB_cepalstat/Perfil_nacional_social.asp?Pais=VEN&idioma=e)

Condenamos la complicidad y el papel de políticos costarricenses (encabezados por el expresidente Oscar Arias) con las organizaciones fascistas y el gobienro de Estados Unidos, que buscan legitimar tanto las acciones golpistas, como una intervención extrajera en la hermana República Bolivariana de Venezuela. Aunado en la dimensión de lo nacional, queremos hacer un pronunciamiento acerca de cuáles son los sectores que han estado movilizándose en San José en los últimos días, en apoyo a la violencia y el golpe de estado. Estos sectores, están conformados por familias que han buscado exilio económico de sus capitales en nuestro país, es decir, son sectores de la burguesía venezolana, que han buscado la manera de sortear las restricciones económicas que ejecuta la revolución, en servicio y beneficio de las clases trabajadoras en Venezuela. Cabe señalar que este sector ha crecido de manera exponencial en los últimos años, alcanzado casi 6000 personas actualmente, las cuales habitan en su mayoría, en los sectores residenciales de Escazú.

Como organizaciones sociales, políticas y personas militantes de la batalla por la paz y  cuyas agendas de trabajo han estado siempre al lado de la liberación de los pueblos,  en la lucha antiimperialista,  por la independencia y la unidad de los pueblos expresamos nuestra solidaridad y apoyo a la agenda de paz de la Revolución Bolivariana y al anhelo de la felicidad social.

Con la convicción de que el pueblo bolivariano movilizado por la paz y la vida derrotará a los golpistas, la invasión imperial y al terrorismo.

En un acto de profunda solidaridad con el proceso Bolivariano de Venezuela. Firmamos: 
•Rafael Barrantes.
•Graciela Blanco.
•Centro Popular Costarricense de Estudios Sociales.
•Círculo Bolivariano Yamileth López-Costa Rica.
•Colectivo MUJERSER.
•Comisión Nacional de Enlace (Costa Rica).
•Patricia  Mena.
•Leda Méndez.
•María Elena Méndez.
•Darío Núñez.
•Marcos Chinchilla Montes.
•Movimiento Trabajadores y Campesinos.
•Movimiento Costarricense de Solidaridad con el Pueblo Hondureño.
•Movimiento de Realidad Popular.
•Rigoberto Salas Aguilar.
•Partido Vanguardia Popular
•Centro de Formación política Nuestra América.
•DITSÖ.