martes, 6 de septiembre de 2011

PH DIQUIS más que un sueño UNA PESADILLA

Por Paolo Nájera.
Indígena Térraba.  



Actualmente las elites políticas de Costa Rica y los grandes empresarios aplauden la intención de crear  la planta hidroeléctrica más grande del país y de nuestra región centroamericana.

¿ Qué tan convencidos estamos del supuesto desarrollo que  nos ofrecen? 

A decir verdad muy poco, hay una parte de la población que estamos convencidos que una represa hidroeléctrica no traerá el tan anhelado desarrollo, ni combinándose con un aeropuerto, ni con mas empresas transnacionales explotadoras ofreciendo empleo a una buena cantidad de personas que ya de por si perdieron la fe y son conformistas. Conformistas sí, pero no culpables de su actitud, ya que son víctimas del desarrollo.

Como opositores a un megaproyecto nos damos cuenta de esto. Entendemos la preocupación que tiene un padre y una madre por el bienestar de sus hijos, entendemos aunque no crean  los trabajadores que nos insultan, que nos mal tratan, que nos desean lo peor.

Los entendemos por qué muchos de ellos viene a nuestra tierra con ansias de dinero, con ansias de una nueva vida , mas justa y digna, pero de el mismo modo que los entiendo a ellos, entiendo que a nosotros los indios Térrabas no nos sobra la tierra para permitir que nuestro territorio sea ocupado, en ese caso si lo defenderemos por qué es lo último que nos queda, no sé que hubiera sido de mi pueblo si en cada amanecer no pudiera mirar de frente la cordillera de talamanca que se levanta imponente e indómita fuerte  sobretodo llena de vida.

 Con todo lo anterior  quiero decir que como una parte del pueblo indígena Térraba, no queremos represa, queremos desarrollo, no creo que el desarrollo este sujeto a una obra de ingeniería y arquitectura, ya que considero que  el desarrollo es aquella pequeña y gran causa que te hace vivir bien, en donde el dinero sea seguramente solo un indicador de estabilidad social, pero no indicador de desarrollo, ya que es en mi concepción es absurdo creer que una cantidad de estas haga  felices a las personas, aun que para la consecución de este dinero tengan que olvidarse de su familia y ver en su hermano una máquina de hacer dinero.

Ese es el desarrollo tan anhelado e impulsado, será que tendremos que olvidarnos del rio y dejar que este se convierta en un lago de muerte, donde los únicos ahogados no van a hacer los peses, sino las voces y las memorias de un anciano que desde su hamaca recuerda con melancolía propia de la edad y de los recuerdos un momento en que el rio era parte de nosotros y nosotros parte de él, como complementos casi como hermanos.

No quiero ser un desdichado indio que no podrá ver a los ojos a sus descendientes con confianza como si mi abuelo y abuela lo hicieron con migo ya hace algún tiempo mostrándome lo que nos pertenece, además quién soy yo para decir que es bueno y que es malo para nuestra región, ya que  aun que lo que diga sea coherente será opacada por cerca de  $2000 000 000 de dólares. Quisiera saber ¿cuánto vale una sonrisa o una historia, la memoria, la vivencia, cuánto vale jugar el toro a fin de año(y cuanto vale repetir esta actividad), en fin cuánto vale mi pueblo?, no para vender sino mas bien para mostrarle a mis hermanos lo afortunados que somos.

De algo estamos seguros no importa cuántos se vendan nosotros resistiremos.

Paolo Nájera – Indígena Térraba.